Camino entre pinos con Mount Shasta cubierta de nieve al fondo

Cuatro días para no ocuparte de nada.

Sin listas. Sin horarios de otros. Sin estar pendiente de nadie.

Cuatro días en Mount Shasta para bajar el ritmo, descansar profundamente y volver a encontrarte contigo.

Esta vez, puedes dejarte cuidar.

1 al 4 de octubre de 2026 · Mount Shasta, California

¿Recuerdas cuando no tenías prisa?

Hubo un tiempo en que podías sentarte debajo de un árbol sin ninguna razón.

Sin nada urgente que resolver.

Quizás era la hora de la siesta o simplemente una tarde cualquiera. No pensabas en la comida, en lo que faltaba ni en quién te necesitaba.

El tiempo simplemente estaba ahí.

Y tú también.

Puede que hayan pasado años desde la última vez que sentiste algo así.

No porque no ames la vida que has construido, ni a las personas que forman parte de ella.

Sino porque, casi sin darte cuenta, te acostumbraste a ser la que está pendiente.

La que organiza.

La que recuerda.

La que cuida.

La que resuelve.

Y aun cuando finalmente te sientas a descansar, muchas veces tu mente continúa haciendo listas.

Quizás no necesitas escapar de tu vida.

Quizás necesitas unos días en los que tu vida no dependa de ti.

Este retiro es un espacio para volver a sentir eso.

Para recordar cómo se siente estar contigo misma sin prisa y sin tener que ocuparte de lo próximo.

Mujer sentada sola frente a un lago, rodeada de naturaleza en Mount Shasta
Grupo de mujeres sonriendo juntas junto al agua

No vuelves distinta. Vuelves más tranquila.

No quiero que vengas a este retiro para convertirte en otra persona.

Quiero darte el espacio para que tu cuerpo recuerde cómo se siente estar en calma.

Lo veo cada vez que hacemos estos retiros.

El primer día muchas mujeres llegan rápido. La mente todavía está en casa, en el trabajo, en lo que dejaron pendiente.

Se nota en los hombros.

En el rostro.

En la mirada.

Y poco a poco algo empieza a aflojarse.

Después de unos días, sus caras están más relajadas. La mirada cambia. Hablan más despacio. Hay otra presencia.

Y hay algo que para mí es todavía más bonito:

cuando llega el momento de volver, quieren volver.

Quieren regresar a su familia, a su casa, a su vida.

No porque todo haya cambiado afuera.

Sino porque ellas han podido detenerse lo suficiente para recordar algo importante:

necesitan guardarse un espacio para sí mismas también cuando vuelvan a casa.

Hay lugares que se sienten diferentes

Mount Shasta fue uno de esos lugares para mí desde la primera vez que llegué, hace más de veinte años.

Hay algo en esta montaña que me invita al silencio.

A escuchar.

A entrar más profundamente en mí.

He vivido aquí algunas de mis meditaciones más profundas y momentos de conexión espiritual que todavía guardo conmigo.

Y no soy la única que ha sentido algo especial en este lugar.

Desde hace mucho tiempo, Mount Shasta atrae a personas interesadas en la espiritualidad, la contemplación y la búsqueda interior. Alrededor de la montaña existen historias y tradiciones que hablan de maestros ascendidos, Saint Germain, Lemuria, Telos, luces misteriosas y otros fenómenos.

No necesitas creer en nada de esto para venir.

Para algunas personas son creencias espirituales. Para otras, leyendas. Y para otras forman parte del misterio que rodea a Mount Shasta.

Lo que sí podemos hacer es llegar con curiosidad.

Caminar entre sus árboles.

Escuchar sus aguas.

Meditar frente a la montaña.

Guardar silencio.

Y permitir que cada una tenga su propia experiencia.

Porque para mí, lo verdaderamente especial de Mount Shasta no es lo que alguien pueda contarte sobre la montaña.

Es lo que sucede dentro de ti cuando finalmente haces suficiente silencio para escuchar.

Mujer vestida de blanco contemplando Mount Shasta al atardecer
Mujer con los brazos abiertos frente a una cascada en Mount Shasta

Volver a sentirte viva

A veces estamos tan ocupadas viviendo que dejamos de sentir la vida.

Cumplimos.

Resolvemos.

Llegamos a todo lo que podemos.

Pero algo dentro empieza a quedarse en silencio.

Durante estos cuatro días quiero invitarte a hacer lo contrario:

parar para poder sentir.

Sentir tu respiración.

Tu cuerpo.

El agua.

Los árboles.

El silencio.

La presencia de otras mujeres.

Y ese momento sencillo en el que te das cuenta:

Estoy aquí. Estoy viva.

No buscamos una felicidad perfecta ni una transformación espectacular.

Buscamos algo mucho más verdadero:

volver a conectar con la vida que ya está ocurriendo dentro de ti.

Y quizás regresar a casa con algo que la rutina a veces nos hace olvidar:

la gratitud de estar viva y la alegría de existir.

Durante cuatro días, no tienes que ocuparte de todo.

Aquí alguien más ha pensado en la comida, las prácticas, las salidas y el ritmo de cada día.

Tú puedes levantarte, respirar el aire de la montaña y dejarte acompañar.

Habrá yoga, meditación, gong, caminatas, naturaleza, conversaciones, comidas compartidas y también tiempo para no hacer nada.

No buscamos llenar estos cuatro días de actividades.

Buscamos crear espacio.

Espacio para descansar.

Para sentir.

Para escuchar.

Para simplemente estar.

Ellas ya lo vivieron

Video con subtítulos en español

"Llegué estresada, casi como un cascarón." — Alia

Alia llegó al retiro sintiendo que el ritmo de la vida cotidiana había ido cubriendo una parte de ella.

Durante esos días habla de volver a encontrar paz, amor y gozo.

A veces no necesitamos encontrar algo nuevo.
Necesitamos hacer suficiente espacio para volver a sentir lo que ya estaba allí.

Así se vive un día en el retiro

Sadhana Acuariana al amanecer con Mount Shasta y el sol al fondo Caminando en grupo por el bosque Meditación junto al agua en Mount Shasta Laberinto de meditación en la propiedad, parte del día de silencio

Los días comienzan temprano, cuando la casa y la montaña todavía están en silencio.

A las 6 de la mañana nos reunimos para nuestra Sadhana Acuariana: dos horas y media de práctica, mantras y meditación para comenzar el día de una manera muy diferente a como solemos comenzarlo en casa.

Después desayunamos.

Sin prisa.

Hay tiempo para conversar, tomar algo caliente y prepararnos tranquilamente para salir.

A las 10 nos vamos juntas hacia alguno de los lugares naturales que visitaremos ese día.

Pero no vamos solamente a conocerlos.

Vamos a vivirlos.

Caminamos, respiramos, hacemos pranayama y meditamos. Nos sentamos frente al agua o la montaña. Compartimos lo que vamos sintiendo.

Alrededor de la una, almorzamos juntas en un picnic en plena naturaleza.

Por la tarde regresamos a casa.

Y entonces aparece algo muy importante:

tiempo libre.

Para ducharte. Dormir una siesta. Comer algo rico. Sentarte junto al arroyo. Estar con otras mujeres. Estar sola.

O simplemente no hacer nada.

A las 6 volvemos a encontrarnos para una enseñanza, una práctica o una dinámica grupal.

Cenamos alrededor de las 8.

Y a las 10, las luces de la casa se apagan.

El día termina en silencio.

Porque aquí descansar no es el tiempo que queda entre una actividad y otra.

Descansar también es parte de la experiencia.

Un día entero sin tener que decir una palabra

El sábado despertamos y entramos en silencio.

Hacemos nuestra Sadhana y cantamos los mantras, pero después dejamos que las palabras descansen.

Desayunamos en silencio.

Puedes buscar un rincón para ti en la propiedad, caminar entre los árboles o sentarte junto al arroyo y escuchar simplemente el agua.

Ese día también tendremos una dinámica muy especial: caminar con los ojos cubiertos, acompañada y guiada, explorando por unos momentos la experiencia de confiar sin necesitar ver el camino.

Después recogeremos hojas y flores para crear en silencio un ecoprint que podrás llevarte a casa como recuerdo.

Por la tarde iremos a Mount Shasta.

Allí meditaremos juntas frente a la montaña.

Regresaremos a casa, cenaremos y dejaremos que el día termine como comenzó:

en silencio.

Pasamos gran parte de nuestra vida hablando, respondiendo, explicando, escuchando y reaccionando.

Durante un día, puedes dejar todo eso a un lado.

Y escuchar.

El agua.

Los árboles.

Tu respiración.

Y quizás algo que hace mucho tiempo no escuchabas:

a ti misma.

Todo está preparado para que tú solo vengas

Durante estos cuatro días quiero que tengas que ocuparte de lo menos posible.

Tu retiro incluye:

Tú prepara tu maleta.
Del resto, nos ocupamos nosotros.

Reserva tu lugar

1 al 4 de octubre de 2026
Mount Shasta, California

Plan de pago
2 × $520
Total: $1,040
Primer pago al reservar. Segundo pago el 15 de septiembre de 2026.
Elegir 2 pagos
Reserva
$250
Depósito no reembolsable. Se aplica al precio total. Saldo de $720 antes del 15 de septiembre de 2026.
Reservar con $250

Si deseas participar pero necesitas distribuir el pago de otra manera, Habla con Har y veremos qué posibilidad podemos encontrar para tu caso.

Grupo íntimo · máximo 10 participantes

Har sonriendo, sentada en su jardín, vestida de blanco

Este retiro también fue encontrando su camino

Durante muchos años llegué a Mount Shasta como participante: primero como alumna y después como profesora de yoga en retiros guiados por otras mujeres.

Hasta que un día, la dueña de esta misma casa de retiro me dijo algo muy simple:

"Hazlo tú."

Y me animé.

En mi primer retiro éramos siete mujeres.

No gané dinero aquella vez. Pero volví feliz y con una certeza: quería seguir creando estos espacios.

Con los años los grupos crecieron. Incluso llegué a organizar retiros con más de veinte mujeres.

Y también aprendí algo.

Más grande no significaba mejor.

Yo quería poder conocerlas, acompañarlas y estar presente.

Por eso hoy elijo volver a los grupos pequeños.

Un máximo de 10 mujeres.

Porque para mí un retiro no es llevar a muchas personas a un lugar bonito.

Es crear un espacio donde cada mujer pueda sentirse cuidada.

Har Anand
Profesora de Kundalini Yoga y Meditación.
Más de 15 años creando y acompañando retiros en Mount Shasta.

Quizás te estés preguntando…

Sí. No necesitas experiencia previa. Las prácticas están pensadas para que puedas participar desde donde estés y respetando tu propio cuerpo.

Sí. Puedes venir sola o acompañada. Si vienen juntas, pueden solicitar compartir habitación y haremos lo posible por acomodarlas según disponibilidad.

El alojamiento es compartido y la casa cuenta con distintas configuraciones de habitaciones y camas. La distribución se organiza antes del retiro teniendo en cuenta las necesidades del grupo y la disponibilidad.

Ropa cómoda, abrigo para las mañanas y noches, zapatillas adecuadas para caminar y calzado que puedas utilizar en el agua. Si quieres entrar al agua fría, puedes traer traje de baño.

No. La casa cuenta con un estudio de yoga equipado con mats, cojines, mantas y todo lo necesario para las prácticas.

Salimos juntas desde Sacramento el jueves 1 de octubre a las 9:00 a. m. El transporte está organizado. En el camino haremos una parada para almorzar en Burney Falls antes de continuar hacia la casa de retiro.

El domingo 4 regresaremos a Sacramento aproximadamente a las 7:00 p. m.

No. No necesitas compartir ninguna creencia en particular. Puedes venir porque amas el yoga y la meditación, porque sientes curiosidad por Mount Shasta o simplemente porque necesitas unos días para descansar, bajar el ritmo y volver a escucharte.

Puedes reservar con un depósito de $250 no reembolsable, que se aplica al precio total del retiro. También puedes elegir el pago completo o el plan de dos pagos.

Mount Shasta y un lago al atardecer

Tal vez estos cuatro días sean para ti

Tal vez hace tiempo que sientes que necesitas parar.

No porque no ames tu vida.

No porque quieras escapar de tu familia, de tu trabajo o de todo lo que has construido.

Simplemente porque llevas mucho tiempo estando para los demás.

Y quizás ha llegado el momento de estar también para ti.

Cuatro días para despertarte sin pensar primero en lo que necesita otra persona.

Para respirar el aire de la montaña.

Para caminar entre árboles.

Para guardar silencio.

Para comer algo rico que tú no tuviste que preparar.

Para descansar.

Para reír con otras mujeres.

Para mirar Mount Shasta y permitirte, por un momento, no tener que llegar a ninguna parte.

Y quizás volver a sentir esa sensación que conocías hace muchos años:

tener tiempo.

Tiempo para escucharte.

Tiempo para cuidarte.

Tiempo para agradecer.

No quiero que vuelvas siendo otra mujer.

Quiero que vuelvas a casa siendo tú, pero más descansada, más presente y recordando que tú también mereces un lugar en tu propia vida.

Mount Shasta · 1 al 4 de octubre de 2026
Grupo íntimo · máximo 10 participantes

$970 pago completo
o 2 pagos de $520

Puedes reservar tu lugar con $250. El depósito de reserva no es reembolsable.

¿Tienes alguna pregunta antes de decidir? Habla con Har, te responderé personalmente.